
¿Por qué justamente el día que estoy con fiebre, ojerosa, con mi camiseta de “Nací princesa por que zorras sobraban”, mis vaqueros guarros y mi chaqueta de estar por casa, con chanclas de treking y calcetines de lana, despeinada, y pálida, tengo que bajar a los perros por que los pobres llevan todo el día en casa ya que yo estoy malita? ¿Por qué es día tiene que haber una emergencia en mi calle y venir los bomberos? ¿Por qué? Pero lo peor de todo, ¿por qué justamente ese día a uno de los bomberos le da por pararse a charlar conmigo y a acariciar a mis perros?
No es justo, con la de tiempo que llevo yo esperando este momento tan glamoroso, en el cual yo tendría que estar radiante y brillante cual estrella del cielo en primavera y tras unas miradas de complicidad, y tras soltar mi melena al viento acabaríamos dándonos nuestros teléfonos, y me toca el día que llevo el moquero en la mano.
Creo que me voy otra vez a la cama con un paracetamol y una caja de pañuelos de papel que compaginaré entre mocos y llantos de rabia.
No es justo, con la de tiempo que llevo yo esperando este momento tan glamoroso, en el cual yo tendría que estar radiante y brillante cual estrella del cielo en primavera y tras unas miradas de complicidad, y tras soltar mi melena al viento acabaríamos dándonos nuestros teléfonos, y me toca el día que llevo el moquero en la mano.
Creo que me voy otra vez a la cama con un paracetamol y una caja de pañuelos de papel que compaginaré entre mocos y llantos de rabia.